Murmullos sórdidos sin un cojudo motivo
mi memoria comenzó a girar sin querer
Luego al verla recordé qué había sido
lo que trajo este raro placer
Y era tan extraña su agonía
era alegre y a la vez tan fría
que aunque sabía que mucho sufría
sólo de verla a los ojos, reía
Pensarán, pues, que estoy desvariando
que en lugar de reír, estaría llorando
Mas entiendan que nadie sino ella
era así, tan sincera y tan bella
Quien atiende mi sed más oculta
quien la sacia y jamás la revela
Sólo ella, la que ahora me mira
que ha exhalado y dejado la vida
Sólo ella por la que ahora sufro
Puede hacer que sufriendo me ría
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