lunes, 31 de mayo de 2010

En un Rincón

Llanto melancólico de un desamparado...
El abandono hace sentir su inútil presencia.
—Te acompaño— le parece decir.—Te acompaño.
y no lo escucha, simplemente se va.
Náufrago irrescatable de una isla perdida
de unos sueños inútiles, sin razón.
Perseguía hace algún tiempo un rastro,
un rastro ilógico que ya perdió.
Que perdió o más bien quiso olvidar.
Ya no valía ni el pensamiento.
La huella se asoma ahora lejana
y no provoca el menor sentimiento.
Agudo suena su hiriente lamento,
en las noches de luna plena se puede escuchar.
Sin motivos perciben su aroma ligero,
insensible cual su alma e igual de especial.
El sonido a veces evoca aquel canto
aquella lánguida tonada que antes aprendí.
Un susurro del viento la imita y repite
y cada vez que la escucho me hace sufrir.
—Adiós— parece decir, mirando a la luna.
—Te extraño, mas sé que jamás volverás.
—Te espero—parece decirle el viento al que aúlla.
—Tal vez yo no vuelva, mas sé que vendrás.

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